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Foro radial – Salud mental universitaria

En el marco del primer foro radial del ciclo «Hablemos TodUs» realizado el 28 de mayo de 2019 y organizado por el Senado Universitario y Radio Universidad de Chile, se abordó el tema de la Salud Mental Universitaria con la directora del Hospital Clínico de la U. de Chile e Investigadora Asociada de Imhay, María Graciela Rojas; la directora de Salud Estudiantil de la U. de Chile, Ximena Luengo; y la Senadora Universitaria, María José Cornejo».

Te invitamos a ver la grabación del foro radial en el siguiente link:

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Investigador Imhay busca reconocer grupos que tienen alto riesgo de desarrollar esquizofrenia

La esquizofrenia es una patología de salud mental que tiene un gran impacto en quien la padece, lo que hace urgente la búsqueda de métodos preventivos que permitan pesquisar e identificar a tiempo los síntomas y así mejorar el pronóstico de vida del paciente, evitar una muerte prematura y disminuir los costos individuales, sociales y económicos asociados al desarrollo de esta enfermedad. Esta es la tarea a la que se ha abocado el profesor de la U. de Chile e investigador de Imhay, Dr. Pablo Gaspar, quien a través de marcadores biológicos, busca identificar a los grupos que mayor riesgo tienen de desarrollarla.

Marcada por un severo daño intelectual y cognitivo, la esquizofrenia se ubica dentro de las diez enfermedades mentales que más producen discapacidad y muerte temprana. Debuta clínicamente en la adolescencia o primeros años de la adultez, es de carácter crónico y provoca un alto impacto en la funcionalidad individual y social del paciente, además de elevados costos económicos.

Con el objetivo de mermar las consecuencias asociadas al desarrollo de esta patología, el psiquiatra Pablo Gaspar, docente de la Clínica Psiquiátrica Universitaria e investigador asociado del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay), se encuentra investigando la forma de poder detectar precozmente la enfermedad e identificar quiénes podrían presentar alto riesgo de psicosis.

El psiquiatra, quien recientemente fue convocado a participar como experto en una reunión organizada por el Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud que busca diseñar un modelo de atención de psicosis temprana o estados mentales de alto riesgo en el sistema público de salud, señaló que si bien la esquizofrenia no es un trastorno mental prevalente, sí es altamente costoso para la sociedad y para el paciente, ya que al presentarse en edades tempranas, genera que la persona tenga muchas pérdidas en su vida productiva.

“En términos económicos, el costo anual de la esquizofrenia es mayor al gasto proyectado en la reforma educacional chilena el 2013 y ése es el gasto directo de tratar a las personas con esta enfermedad, que incluye el hecho de que se diagnostique y se otorgue tratamiento”, indicó el Dr. Gaspar.

Por ello, para el especialista los esfuerzos deben centrarse en la prevención del primer episodio para mejorar el pronóstico de la enfermedad a largo plazo, porque “aun cuando la enfermedad no se ha manifestado en su totalidad, ya comienza a producirse daño en las funciones cognitivas. Se calcula que si el período sin tratamiento es más de un año, el pronóstico de la persona a 10 años plazo es peor. Y, al contrario, si ese tiempo se reduce a 3 o 5 meses, el pronóstico mejora mucho más de que si le doy tratamiento 5 años después de iniciada la enfermedad”.

Por ello, investigar e invertir en iniciativas de prevención resulta altamente costo-efectivo. “Se ha calculado que por cada dólar invertido en programas preventivos -antes de la ocurrencia del primer episodio psicótico- se devuelve a la sociedad 83 centavos de ese dólar. Incluso, si haces programas específicos para psicosis, de ese dólar se te devuelven 15 centavos. O sea, sigue siendo rentable”, enfatizó el Dr. Gaspar.

En busca de un método predictivo: Biomarcadores de esquizofrenia

El desafío actual de la investigación en este campo está centrado en identificar a tiempo a los grupos de alto riesgo, es decir, a aquellos jóvenes con síntomas similares a los psicóticos y que eventualmente podrían desarrollar la enfermedad. El objetivo es poder otorgarles una intervención que ayude a prevenir o retrasar el inicio de la psicosis y sus síntomas y, con ello, el deterioro funcional que la enfermedad va provocando silenciosamente.

Debido a la escasez de instrumentos clínicos para poder detectar a tiempo la aparición de la enfermedad, es que el equipo del Dr. Gaspar se encuentra indagando en un tipo de marcador cognitivo, que es el encargado de permirle a la persona desenvolverse plena y adecuadamente en el ámbito social, habilidad que se ve alterada con la manifestación de la esquizofrenia.

“Si encontramos un marcador biológico que permita detectar a individuos en riesgo de psicosis, podría ayudar a predecir, mejorar el diagnóstico y clasificar las enfermedades mentales. Ése es un desafío importante de la investigación y lo que a mí me interesa saber es cómo los ritmos cerebrales son modificados en enfermedades psiquiátricas y, en particular, si se puede determinar un índice de estos ritmos y si eso es específico de una enfermedad y no de otra. Con ello podríamos saber qué enfermedad mental podría desarrollar la persona”, detalló el especialista.

El estudio del Dr. Gaspar, publicado en la revista científica American Journal of Psychiatrist, consistió en conocer de qué manera las alteraciones en la percepción de movimiento –relacionadas con la identificación de emociones y fundamental para sortear con éxito las situaciones sociales- pueden ayudar a detectar el riesgo antes de la aparición del primer episodio psicótico. Y sus resultados son prometedores, ya que observaron que aquellas personas con síntomas leves de psicosis o de alto riesgo presentaron deficiencias significativas en el procesamiento del movimiento a nivel sensorial, lo que permitiría señalar que estas insuficiencias comienzan a presentarse antes a la manifestación de la enfermedad, convirtiéndose en un potencial predictor de ella.

Armando una red nacional

Para incrementar las investigaciones en el área, el Dr. Gaspar y el psicólogo Daniel Núñez, académico de la Universidad de Talca y también investigador del Núcleo Milenio Imhay se encuentran liderando una Red Nacional en Prevención Temprana de Psicosis. Esta iniciativa, pionera en el país, reúne a profesionales que trabajan en servicios de salud públicos de distintas regiones de Chile con el objetivo de sumar esfuerzos y capacidades para la detección de estados mentales de riesgo.

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Investigador Imhay es convocado por la OMS para crear guía escolar de salud

Doctor Jorge Gaete, académico de la Universidad de los Andes e Investigador Asociado de nuestro Núcleo Milenio, es uno de los reclutados a nivel mundial para trabajar en panel de expertos.

Desde Ginebra, el Jefe de Departamento de Salud Pública y Epidemiología de la UAndes e Investigador Imhay, doctor Jorge Gaete, analiza y profundiza de la importancia de pertenecer a una convocatoria realizada por la Organización Mundial de la Salud.

El doctor Gaete es parte una comitiva compuesta por expertos provenientes de países de África, Asia, también como Canadá y Estados Unidos, donde desarrollan las guías para los servicios escolares de salud, que regularmente deberían implementarse en las escuelas y que estarían a cargo de algún profesional relacionado con la salud. Esto determinaría cuáles son las recomendaciones que se darían a los servicios de salud escolar.

“Ha sido una reunión muy grata, cada uno discutiendo y aportando activamente desde su experiencia. He aprendido muchísimo de los profesionales de otros países y sobre la metodología que se implementa para el desarrollo de estas guías”, indicó el doctor Jorge Gaete.  

Asegura que ha sido un trabajo intenso, pero con muchas satisfacciones, que después deberá ser transmitido a expertos en todo el mundo.  “Trabajamos en el desarrollo de un cuestionario que serán enviado a otros expertos del mundo. Idealmente queremos alcanzar a un grupo entre quinientos y mil expertos, relacionados con la salud escolar, de tal forma de tener su apreciación y opinión acerca de cuáles son las intervenciones que esencialmente se podrían implementar en la escuela para temas de salud, ya sea de promoción, prevención o de algún manejo de casos que se pueda implementar a través de los colegios”, argumentó el académico.

Un trabajo que durará por lo menos dos años, pero que ven con muy buenas expectativas estos profesionales convocados por la OMS.

Fuente: Helen González, Comunicaciones UAndes.

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Nuevos centros de investigación contribuirán a la generación de políticas públicas en salud y educación

El Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay) y el Núcleo Milenio en Desarrollo Social (Desoc), ambos financiados por el programa Iniciativa Científica Milenio, dieron inicio oficial a sus actividades de investigación.

En la actualidad, salud y educación figuran entre los temas más relevantes del debate político nacional y de la discusión de las políticas públicas. En este contexto nacen los Núcleos Milenio Imhay Desoc, dos de los nueve centros en ciencias sociales adjudicados en el último y competitivo concurso de la Iniciativa Científica Milenio, programa del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, encargado de fomentar el desarrollo de centros de investigación de excelencia en el país.

Caracterizados por estar compuesto por un grupo multidisciplinario de profesionales provenientes de distintos planteles universitarios, ambos Núcleos Milenio realizarán, durante tres años, investigación de frontera ligada a la salud, salud mental y educación.

Su líneas de trabajo, objetivos a desarrollar y desafíos de sus investigaciones fueron presentados en la Casa Central de la Universidad de Chile este martes 30 de abril, ante autoridades, profesionales de la salud y la educación e investigadores de diversos ámbitos científicos.

En el caso del Núcleo Milenio Imhay, dirigido por la académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Vania Martínez, el equipo de profesionales está integrado por investigadores de las Universidades Austral, de Talca y de los Andes. Todos ellos buscarán generar evidencia sobre intervenciones para mejorar la salud mental de adolescentes y jóvenes con el propósito de aportar en la creación y fortalecimiento de políticas públicas a través del trabajo en cuatro áreas investigación: educación y sensibilización; promoción y prevención universal; prevención focalizada y tratamiento precoz; y aspectos sociales y políticas públicas.

“Un elemento a destacar de nuestro trabajo científico es el diseño participativo, que significa que trabajaremos con los jóvenes y quienes están más cerca de ellos para que las intervenciones que nosotros diseñemos les hagan sentido y sean culturalmente competentes. Y otro elemento relevante es el uso de las tecnologías de la información y comunicación, porque nos pueden servir de apoyo para el trabajo con este grupo etario, dado su grado de cercanía y familiarización con lo digital”, señaló la profesora Martínez.

Por su parte, el Núcleo Milenio en Desoc, liderado por el académico de la Facultad de Economía y Negocios, Fabián Duarte, está compuesto por docentes de la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica y Universidad Alberto Hurtado. Sus áreas de especialización se centran en economía de la salud, economía de la educación y formación laboral. A través de estas materias y con un enfoque transversal de género abordarán una diversidad de temas que van desde primera infancia a educación financiera, pasando por adultos mayores, salud mental, educación técnica, empleo, entre otros.

«Nuestros objetivos tienen que ver con conocimientos, investigación de alta calidad y políticas sociales que contribuya al desarrollo social y bienestar humano. En nuestro Núcleo nos concentramos en las áreas de la salud y educación, y un área que será transversal es la economía de género y a partir de allí nos motiva investigar temas como la salud mental, la educación financiera, empleo juvenil, entre otros. Queremos ver cómo podemos resolver las desigualdades de género existentes en estas temáticas desde el punto de vista de la economía y de otras ciencias sociales”, explicó el profesor Duarte.

Trabajo colaborativo al servicio del país

El Rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, subrayó el espíritu transdiciplinario de ambos proyectos y celebró la participación de diversos planteles universitarios en su trabajo científico. “Para nosotros es realmente grato y emocionante que ambas iniciativas congreguen a muchas universidades. Nosotros por mucho tiempo hemos dicho que pensar que las universidades van a ser mejor como producto de una competencia entre ellas es un error y que la ciencia, el conocimiento y sobre todo, el afán de servir al país y a la sociedad se consigue con universidades que trabajen colaborativa y complementariamente”, enfatizó.

María Jesús Jaqueih, subdirectora nacional del Instituto Nacional de la Juventud (Injuv), quien participó en la ceremonia, destacó la existencia de ambos centros de investigación y los instó a trabajar en conjunto con esta repartición del Estado con el fin de concretar el trabajo en políticas públicas que beneficien a las y los jóvenes del país. “El lanzamiento de estos dos centros de investigación son una gran noticia para el Injuv porque pueden generar evidencia con el propósito de contar con datos y estadísticas suficientes para tomar decisiones. Y en nuestro rol como referente técnico, será importante retroalimentarnos de la información que va a emanar de estos dos Núcleos, y así facilitar la incidencia de las propuestas que ustedes hagan en espacios concretos para la ejecución de políticas públicas”, comentó la autoridad.

“Actualmente la ciencia de frontera se construye con equipos multi e interdisciplinarios de profesionales de ciencias sociales y naturales trabajando en conjunto, colaborando entre grupos, entre centros, entre universidades y entre países en pos de construir un futuro basado en el conocimiento que apoye el desarrollo económico y principalmente el bienestar humano”, destacó Nicole Ehrenfeld, directora ejecutiva de la Iniciativa Científica Milenio.

La ceremonia de lanzamiento finalizó con la participación de la economista, Andrea Repetto, presidenta de la Fundación para la Superación de la Pobreza y directora del centro de estudios Espacio Público quien dictó la conferencia “Jóvenes en Chile: Vulnerabilidad y Oportunidades”. 

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Primer encuentro de Núcleos Milenio en Ciencias Sociales

Se trató de una instancia de diálogo fructífera y animada donde los representantes de los Centros Milenio dieron a conocer sus trabajos de investigación y las estrategias con las que proyectan la producción de conocimiento al medio externo.

El jueves 28 de marzo se realizó el primer encuentro de Núcleos Milenio en Ciencias Sociales de la Iniciativa Científica Milenio, La iniciativa, organizada por los directores del Centro Núcleo Autoridad y Asimetrías de Poder, Kathya Araujo y Antonio Stecher, contó con la presencia de representantes de los ocho de los nueve Centros Núcleo Milenio en Ciencias Sociales.  También participaron la Directora Ejecutiva de la Iniciativa Científica Milenio, Nicole Ehrenfeld, y la Encargada de Gestión y Finanzas, Evelyn Millar.

El encuentro fue una instancia de diálogo fructífera y animada donde los representantes de los Centros Milenio dieron a conocer sus trabajos de investigación y las estrategias con las que proyectan la producción de conocimiento al medio externo. Los desafíos establecidos fueron establecer trabajos de colaboración para fortalecer la formación de capital humano avanzado; alianzas para generar instancias de difusión colectivas, tanto para la sociedad civil como para la comunidad científica; generar vínculos y diálogos relativos a la producción de conocimiento y participar activamente en la discusión sobre políticas nacionales para el impulso de las ciencias sociales.

Este encuentro se realizó en la casa central de la Universidad Diego Portales y participaron también Estebas Puentes, Director Alterno del Núcleo Milenio en Desarrollo Social (DESOC); Óscar Melo, Investigador Asociado del Núcleo Milenio para el Impacto Socioeconómico de las políticas Ambientales (CESIEP); Paola Jirón y Walter Imilan, Directora y Director alterno del Núcleo Milenio Movilidades y Territorio (Movyt); Vania Martínez, Directora del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (IMHAY); Tomás Ariztía, Director del Núcleo Milenio de Investigación sobre Energía y Sociedad (Niumes); Viviana Salinas, Directora del Núcleo Milenio para el Estudio del Curso de la Vida y la Vulnerabilidad (MLIV), y María José Cot, Investigadora Asociada del Núcleo Milenio Arte, Performatividad y Activismo (NMAPA).

Fuente: Iniciativa Científica Milenio

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Invitación a ceremonia de lanzamiento de los Centros de Excelencia Núcleos Milenio Imhay y Desoc

El Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay) y el Núcleo Milenio en Desarrollo Social (Desoc), centros de investigación de excelencia de la Iniciativa Científica Milenio del Ministerio de Economía Fomento y Turismo, lo invitan a participar en su ceremonia de inauguración, instancia que dará inicio oficial a sus actividades científicas.

La conferencia central estará a cargo de la destacada economista, Dra. Andrea Repetto, quien es experta en estudios sobre la interacción entre economía y psicología, economía de la educación y economía del trabajo. Su presentación se denominará «Jóvenes en Chile: Vulnerabilidad y Oportunidades».

Andrea Repetto, quien  fue reconocida por sus pares como la Economista del Año 2018, es académica, investigadora y directora del Máster en Economía en la Escuela de Gobierno de la UAI. En materia de política pública, participó en la Comisión para la Medición de la Pobreza, el Consejo Asesor Presidencial para la Reforma Previsional, en el Consejo Asesor Presidencial de Trabajo y Equidad Social y en el Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción, entre otras instancias. Actualmente preside la Fundación para la Superación de la Pobreza y es directora del centro de estudios Espacio Público.

Núcleo Milenio Imhay

Es un centro científico de excelencia integrado por un equipo multidisciplinario de investigadores provenientes de los ámbitos de salud, ciencias sociales y neurociencias, quienes unen su experiencia para generar evidencia sobre intervenciones para mejorar la salud mental de adolescentes y jóvenes con el propósito de aportar en la creación y fortalecimiento de políticas públicas.

Núcleo Milenio Desoc

Educación y salud son temas que siempre están en el debate político y en la discusión de políticas públicas. Por otra parte, la inclusión social, la construcción de mejoras sociales y el cambio de las instituciones apuntan al desarrollo social. Estos son los pilares del Núcleo Milenio Desoc que busca contribuir a la evaluación, formulación y discusión de políticas sociales en educación y salud con un enfoque transversal de género, con el fin de generar conocimiento que contribuya al desarrollo social y al bienestar humano.

DATOS DE LA CEREMONIA

Fecha: Martes 30 de abril, 2019.
Hora: 18 horas.
Lugar: Sala Eloísa Díaz, Casa Central, Universidad de Chile.
Inscripciones: https://bit.ly/2v73RS4 
Actividad gratuita | Cupos limitados

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Investigadoras Imhay participan en conferencia del Instituto Nacional de Salud Mental de USA

Sobre uso de la tecnología en salud mental en la atención primaria, las académicas Vania Martínez y Graciela Rojas, presentaron en la conferencia de esta prestigiosa institución, la cual reunió a cientos  de profesionales de diversas partes del mundo, quienes discutieron respecto a las últimas investigaciones en el área con el fin de abordar los grandes desafíos de la salud mental global.

“Salud Mental Global: Investigación sin Fronteras”, fue el título de la conferencia internacional organizada por el prestigioso Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH, por sus siglas en inglés) y el Grand Challenges Canada, organización dedicada a financiar proyectos innovadores dirigidos a mejorar la calidad de vida de poblaciones vulnerables, tanto en el país norteamericano como en naciones de bajos y medios ingresos.

En este contexto, las psiquiatras, académicas de la Universidad de Chile e investigadoras del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay), Vania Martínez y Graciela Rojas, llegaron hasta la ciudad de Washington para presentar algunas de las investigaciones que han desarrollado y que se relacionan con el uso de tecnologías en salud mental en el ámbito de la atención primaria de salud.

Las profesionales, quienes además fueron las únicas presentadoras de Chile en el evento, participaron en el Simposio “Latinoamérica: Integrando la salud mental en la atención primaria con asistencia digital», instancia donde compartieron experiencias de trabajo con los investigadores Ricardo Araya, del King´s College London, quien además es investigador senior del Núcleo Milenio Imhay, y Francisco Diez Canseco, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

Acercando la atención en salud mental a los adolescentes

En Chile, aproximadamente un 8 por ciento de los adolescentes tiene depresión en un año. A pesar de los efectos negativos asociados a esta enfermedad, tales como ideación suicida, bajos niveles de calidad de vida y mal pronóstico de salud mental en la edad adulta, una gran proporción de ellos no recibe tratamiento. De allí que las tecnologías destaquen como una herramienta necesaria para ayudar a disminuir las brechas de acceso a la atención en salud mental en esta población.

Frente a esta necesidad, la Dra. Vania Martínez, académica de Cemera de la Facultad de Medicina y directora del Núcleo Milenio Imhay, viene trabajando hace unos años en la búsqueda de estrategias con asistencia digital para la prevención y tratamiento precoz de los trastornos mentales en adolescentes. Uno de estos proyectos, pionero en Latinoamérica y el cual presentó en el evento del NIMH, tuvo como objetivo comparar la eficacia de la aplicación de una terapia cognitivo conductual asistida por computadora versus la atención habitual para tratar la depresión en adolescentes en centros de salud públicos.

“Este fue uno de los primeros estudios que llevé adelante con uso de tecnologías en salud mental. 
Algunos de los resultados indicaron que los adolescentes del grupo que recibió la terapia con ayuda del computador estaban significativamente más satisfechos con el tratamiento y este programa logró reducir, a corto plazo, la sintomatología depresiva en comparación con la terapia usual”, indica la académica.

“Dar a conocer estas iniciativas de investigación que hemos realizado en Chile en un evento de esta importancia y envergadura es muy positivo, ya que podemos visibilizar los avances que hemos obtenido y también nos permite conocer experiencias interesantes que están siendo aplicadas en otras realidades. Nuestro panel provocó gran interés y se creó un diálogo muy fructífero. Además, nos permitió establecer nuevas redes de contacto con investigadores que tienen iniciativas que van en la misma línea de lo que nosotros estamos investigando en nuestro país”, agrega la Dra. Martínez.

Salud mental y enfermedades crónicas

Si bien el sistema de salud público chileno atiende a casi el 80 por ciento de la población, incluidos casi todos los grupos más vulnerables del país, aún existen marcadas desigualdades socioeconómicas y geográficas en el acceso a servicios de salud especializados, en particular, de salud mental.

Atendiendo a esta realidad y conociendo la alta comorbilidad que existe entre enfermedades no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión, y las enfermedades mentales,  la directora del Hospital Clínico de la Universidad de Chile e investigadora asociada del Núcleo Milenio Imhay, Dra. Graciela Rojas, está llevando adelante un estudio que busca comparar la efectividad de un tratamiento psicoeducativo, computarizado y colaborativo para pacientes deprimidos con enfermedades crónicas en centros de atención primaria.

“La depresión es un factor de riesgo para las enfermedades no transmisibles, afecta el pronóstico, el uso de servicios y la adherencia al tratamiento, provocando un mayor riesgo de cronicidad. Por ello, el tratamiento oportuno de la depresión tiene un impacto favorable sobre el control de estas enfermedades y puede reducir los costos de salud”, enfatiza la especialista.

Sobre la oportunidad que tuvo de presentar en el evento desarrollado en Washington, la Dra. Rojas indica que “fue muy importante poder dar a conocer que en Chile estamos estudiando estrategias para abordar la salud mental de la población más vulnerable, ya que estas experiencias pueden servir para ser replicadas en otros países que tengan realidades similares. También es relevante poder compartir iniciativas que nos permitan ir generando redes internacionales sobre el uso de lo digital para abordar patologías de origen mental”.

 

Elisa Barrientos, Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay).

 

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Investigadores Imhay participan en formulación de guía para la prevención del suicidio del MINSAL

La incorporación de una escala de medición del riesgo suicida para ser aplicada en el contexto escolar, fue uno de los aportes realizados por los expertos del Núcleo Milenio Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay) a este documento que entrega recomendaciones para desplegar acciones que permitan el desarrollo de una estrategia integral de prevención del suicidio en establecimientos educacionales.

En un escenario donde el suicidio es la segunda causa de muerte en adolescentes, el Ministerio de Salud lanzó hace unos días la guía “Recomendaciones para la prevención de la conducta suicida en establecimientos educacionales”, desarrollada en el marco del Programa Nacional de Suicidio que lleva adelante esta cartera y que contó con la participación, en calidad de expertos, de los investigadores del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay), Vania Martínez y Daniel Núñez.

De acuerdo a lo expuesto en el documento, las investigaciones dan cuenta que intervenciones de prevención de la conducta suicida en establecimientos educacionales han probado ser efectivas en el aumento de factores protectores -como el autocontrol, la resolución de problemas y la autoestima-, y en la disminución de factores de riesgo de suicidio. De allí la relevancia de esta publicación como una herramienta práctica para el trabajo en esta área, considerando además, que los colegios son el lugar donde niños y adolescentes pasan gran parte de la jornada y concretan la mayor parte de sus interacciones sociales.

A juicio de la directora de Imhay y académica del Centro de Medicina Reproductiva y Desarrollo Integral de la Adolescencia (Cemera) de la Facultad de Medicina, Dra. Vania Martínez, “los adolescentes pasan mucho tiempo en los establecimientos educacionales, entonces, es una oportunidad para desarrollar programas preventivos y detectar riesgo suicida. Esto, porque los colegios y su personal están en contacto directo con ellos, los conocen mejor y entonces, con ciertas herramientas, podrán fomentar factores protectores, distinguir qué se está escapando de la normalidad de este período e identificar a quienes requieran una ayuda profesional”.

Aportes desde la evidencia científica

En la actualidad, existen varias investigaciones en países desarrollados sobre intervenciones en prevención del suicidio en el contexto escolar, sin embargo, hay dudas de la factibilidad de su aplicabilidad en nuestro país. Ésa fue una de las conclusiones a la que llegó un grupo de profesionales, entre ellos, la Dra. Martínez, luego de realizar una exhaustiva revisión de la evidencia científica disponible. “Con este equipo de trabajo nos dimos cuenta que si bien hay programas exitosos en países desarrollados, en Chile no están dadas las condiciones para implementarlos, ya que están diseñados para una cultura particular y un sistema educativo y de salud diferente, por lo tanto, probablemente no funcionarían de la misma forma en nuestro país”, detalló.

De acuerdo a la psiquiatra, existe un desafío en diseñar o adaptar intervenciones preventivas que consideren la realidad local y evaluar su impacto. En esta tarea se encuentra el programa “Cuida tu Ánimo”, liderado por la directora de Imhay, el que fue destacado en la guía de recomendaciones del MINSAL como ejemplo de una buena iniciativa local en la prevención del suicidio. Este proyecto proporciona información, educación y apoyo para promover un adecuado bienestar emocional, y prevenir e intervenir tempranamente la depresión en adolescentes a través de Internet.

Por otra parte, diferentes instrumentos que permiten evaluar el riesgo suicida, sin embargo, no todos son lo suficientemente sensibles, específicos y predictivos para ser aplicados en el contexto escolar. Frente a la escasez de herramientas concretas para la detección del riesgo, la Dra. Martínez revisó y adaptó la Escala de Severidad Suicida de Columbia, creada por Kelly Posner, investigadora de dicha universidad. Este instrumento busca, a través de diferentes preguntas, evaluar el nivel de riesgo suicida e indicar las acciones a seguir. “Este cuestionario ha sido probado y evaluado científicamente en varios contextos y ha demostrado su utilidad. Es un instrumento cuyo principal valor es que no necesita ser aplicado por un especialista, por tanto, el personal de colegio puede hacer uso de ella”, señaló la académica.

Sobre su aporte en la elaboración de este documento del Ministerio de Salud, la especialista indicóque “es muy importante apoyar a quienes están a cargo de generar y desarrollar políticas públicas en el ámbito de la salud mental. Nosotros desde la Universidad de Chile y desde el Núcleo Milenio Imhay estamos disponibles para aportar con nuestras capacidades y conocimientos desde la evidencia científica. Es muy gratificante ver que finalmente todo el trabajo se plasmó en la creación de una herramienta que permitirá sensibilizar respecto al suicidio en adolescentes y que aportará en su prevención”.

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Opinión: Salud mental de estudiantes universitarios (II): ¿qué pueden hacer las universidades?

La etapa universitaria es un periodo crítico en los problemas de salud mental de los jóvenes. Considerando que las instituciones de educación superior no son comunidades terapéuticas, ¿qué pueden hacer ante este grave problema que nos interpela? Un paso central es acabar con el estigma asociado a la salud mental, el que provoca el silencio de los jóvenes afectados y les impide a muchos acceder a la ayuda que ya existe. Los autores destacan además, que buscar soluciones a este problema no disminuye el nivel de excelencia académica. “Todo lo contrario, una mejor salud mental tiene un impacto significativo en el rendimiento y productividad de los estudiantes”.

“En la semana nos revientan con controles. El fin de semana nos reventamos en los carretes”. Así caracteriza un estudiante los vaivenes de la salud mental universitaria.

Los datos muestran que esa etapa aparecen o se agudizan muchos problemas de salud mental (ver columna anterior). En consecuencia, algunas federaciones estudiantiles han reclamado un aumento de psicólogos y psiquiatras en las unidades de bienestar estudiantil.  Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las universidades son comunidades académicas, no instituciones sanitarias. Aun cuando mejore sustancialmente la oferta asistencial, difícilmente las universidades podrán disminuir las tasas de prevalencia o sustituir la atención que ofrecen los servicios de salud especializados. Por lo tanto, en lugar de intentar remplazar los servicios existentes, resulta más eficaz mejorar los vínculos y la comunicación entre las universidades y los servicios locales, de manera de facilitar la derivación de los casos de mayor complejidad.

¿En qué ámbito pueden avanzar las instituciones de educación superior?

Muchos estudiantes que presentan problemas de salud mental son reacios a divulgarlos y a solicitar ayuda. Una de las razones de ese silencio es el temor a la posible discriminación que pueden sufrir en sus vidas universitarias. Pese a que amplios sectores de la población cargan con estos problemas, aún persiste la idea de que se trata de exageraciones que se podrían resolver con carácter y disciplina, como lo expresó recientemente el Presidente de la República: “Hoy a los niños los mandan al psicólogo, les dan todo tipo de medicamentos… sobre diagnosticados. En mis tiempos, oiga, una patada en el traste y era el mejor y santo remedio. Y, además, gratis”.

En un contexto cultural donde muchas personas piensan de este modo, es necesario comenzar por la puesta en marcha de campañas de sensibilización y actividades que reduzcan el estigma asociado a los problemas de salud mental. Y ello, porque estos prejuicios contribuyen a reforzar las barreras en la búsqueda de ayuda y en el uso de los servicios de salud estudiantiles [ver estudio].

Otro aspecto en el que pueden avanzar las instituciones de educación superior es en el desarrollo de sistemas de detección temprana de casos críticos. Se lleva a cabo mediante un monitoreo automatizado del rendimiento académico, así como fortaleciendo los programas de asesoramiento y apoyo para los estudiantes, como lo están haciendo algunas facultades en la Universidad de Chile [ver estudio].

Respecto a la detección temprana, es posible poner a disposición del personal universitario (académicos, tutores, personal de seguridad) información pertinente en materia de identificación de signos iniciales de problemas de salud mental y detección de conductas de riesgo.

Cuando los estudiantes se retiran o son suspendidos de los cursos, como resultado de dificultades de salud mental, se deben hacer todos los esfuerzos para ayudarlos tanto en su transición fuera de la institución como en la reanudación de sus estudios. Es posible desarrollar sistemas de apoyo adicionales para las personas con dificultades de salud mental mediante programas de mentores o apoyo de pares, lo cual ha demostrado ser efectivo en la reducción de síntomas ansiosos y depresivos [ver estudio].

La literatura científica internacional describe distintos programas que han demostrado ser efectivos para reducir el estrés, los síntomas ansioso-depresivos y las dificultades interpersonales [ver estudio]. Estos programas intervienen en distintos niveles: promoción de la salud y la prevención universal (programas que apuntan a crear entornos que propicien comportamientos y estilos de vida saludables, como hábitos de alimentación o higiene del sueño), detección temprana de síntomas, intervenciones para prevenir el uso problemático de alcohol y drogas, e intervenciones focalizadas en grupos de riesgo o en personas que presentan problemas subclínicos.

Entre los programas disponibles, además de las intervenciones presenciales o cara a cara (técnicas de relajación, manejo del estrés, entrenamiento de habilidades socio-emocionales, mejora de la autopercepción, psicoterapia, mindfulness), existen cada vez más intervenciones basadas en tecnología digital (plataformas web o apps que permiten realizar autoevaluaciones y apoyar el trabajo presencial con profesionales de la salud) [ver estudio], un lenguaje indispensable para relacionarse con los jóvenes de hoy.

Las actividades de promoción y prevención en salud mental deben ir más allá del diagnóstico, pero también más allá de la salud mental. Además de fomentar actividades deportivas y espacios de sociabilidad que acompañen las tareas habituales de los estudiantes, es importante implementar “currículos saludables”, logrando una coherencia entre los créditos de los cursos y la carga real que estos tienen.

La experiencia internacional muestra que para lograr efectos sistémicos y sustentables en el tiempo, las estrategias clásicas centradas en el desarrollo de habilidades personales deben combinarse con medidas que impacten sobre el entorno universitario en sus aspectos materiales (entorno construido), organizacionales y académicos. Esto incluye, por ejemplo, cambios en el diseño curricular en términos de carga de trabajo, organización de cursos, sistema de enseñanza y estrategias de evaluación [ver estudio].

De hecho, las intervenciones de promoción de la salud que muestran mayor impacto se relacionan con estrategias en el aula y plan de estudios. Esto incluye la integración de temas de salud y bienestar en los programas académicos con el objetivo de cambiar actitudes y comportamientos o la diversificación de técnicas pedagógicas (aprendizaje basado en problemas, estudio de casos, simulación de escenarios) [ver estudio]. Asimismo, los programas de nivelación académica que ya implementan algunas universidades con sus estudiantes que ingresan mediante cupos de equidad deben continuar y ser reforzados.

Por cierto, estos cambios no se asocian necesariamente a una disminución de los niveles de rendimiento y excelencia académica. Todo lo contrario, una mejor salud mental tiene un impacto significativo en el rendimiento y productividad de los estudiantes [ver estudio].

En Chile podemos aprender bastante de las buenas prácticas que se han desarrollado en el extranjero. Por ejemplo, en el Reino Unido las autoridades universitarias deben consultar y colaborar con los sindicatos de funcionarios y asociaciones de estudiantes al momento de identificar áreas de mejora o aplicar políticas de salud mental. Asimismo, algunas universidades ponen a disposición del personal un programa de formación en diferentes temáticas ligadas a la salud mental, protocolos de acción que definen vías claras de acceso a los servicios para aquellos estudiantes que decidan buscar ayuda, así como protocolos de respuesta frente a situaciones de crisis [ver guía de universidades británicas].

Nuestras universidades deben avanzar en el diseño de intervenciones adaptadas a la realidad local. En ello puede contribuir la evidencia ya generada por investigadores nacionales, pero también es crucial la colaboración de las federaciones de estudiantes. Estas intervenciones deben ser diseñadas según un modelo multinivel de promoción, prevención, detección e intervención. En los casos más severos la oferta de tratamiento debe ser escalonada (organizada por nivel de gravedad) y en coordinación con los equipo de salud general.

Las universidades tienen el desafío y la oportunidad de implementar programas que permitan compatibilizar la formación académica con el bienestar de sus estudiantes. En el actual periodo de inducción a los nuevos alumnos, es posible avanzar en la identificación de las personas en alto riesgo de presentar trastornos mentales para ofrecerles respuestas oportunas al comienzo de sus carreras, así como entregar información sobre los centros de apoyo y acompañamiento institucionales.

Los problemas de salud mental son complejos y multi-causales. Necesitamos la imaginación y compromiso de todas las comunidades universitarias para ofrecer soluciones sustentables.

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Investigadores Imhay capacitaron a cerca de 200 profesionales de servicios públicos del país

El abordaje del trauma y el riesgo suicida en adolescentes, fueron las principales temáticas abordadas en las jornadas de capacitación, realizadas por investigadores del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay), en Santiago y Arica. “Es importante un abordaje integral y multidisciplinario del tema y es relevante capacitar a los profesionales que trabajan con estos jóvenes, porque ellos son las personas que podrían darse cuenta de si existe algún riesgo, intervenir a tiempo y comunicarlo al equipo de salud”, afirmó la psiquiatra Vania Martínez, académica de la Facultad de Medicina y directora de Imhay.

En Chile, el suicidio es la primera causa de muerte en personas de 15 a 24 años y si bien en nuestro país la tasa de suicidio infanto adolescente ha disminuido en los últimos años, ubicándonos por debajo del promedio de la OCDE, sigue siendo un tema de cuidado para la autoridades sanitarias, que desde el año 2013 llevan adelante el Programa Nacional de Prevención del Suicidio.

Algunas de las orientaciones de este plan indican la necesidad de actualizar los conocimientos sobre esta temática a los equipos de salud. En este contexto, la psiquiatra y académica de la Facultad de Medicina, Vania Martínez, que dirige el Núcleo Milenio para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay) lideró, junto a investigadores de este centro, una serie de capacitaciones realizadas en las ciudades de Santiago y Arica, y en la que participaron más de 200 profesionales de la salud mental ligados al Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), a la Seremi de Salud de la región de Arica y Parinacota, y a la Municipalidad de Huechuraba.

Salud mental en jóvenes infractores de ley

La primera capacitación dictada por los profesionales de Imhay se realizó a equipos de tratamiento por consumo problemático de drogas de Senda, quienes trabajan con adolescentes infractores de ley. En dicha oportunidad, más de 100 profesionales de todo el país recibieron herramientas para la pesquisa oportuna y la intervención desde el ámbito clínico sobre conducta suicida y trauma.

El investigador asociado de Imhay, Daniel Núñez, fue el encargado de abordar la asociación entre trauma y conducta suicida en jóvenes infractores de ley, instancia en la que señaló que las experiencias traumáticas vividas durante la infancia y sobre todo aquellas asociadas a maltrato y abusos ejercidos por personas que deberían ser protectoras, tienen la capacidad de alterar el normal desarrollo de competencias que, por ejemplo, permiten regular nuestras emociones y resolver distintas tareas ejerciendo roles de manera relativamente adaptativa y funcional.

En este sentido, el experto comentó que “alguien que no logra identificar y regular adecuadamente sus emociones es probable que tenga conductas impulsivas y agresivas, tanto hacia los demás como también hacia sí mismo, cuando enfrenta situaciones conflictivas que amenazan su seguridad física, emocional y psicológica. Es muy probable que este tipo de comportamientos favorezcan cierto rechazo que finalmente aumenta las posibilidades de aislamiento, pérdida de apoyo social e involucramiento en redes y conductas de riesgo, todos factores asociados con conducta suicida”.

Según cifras del Ministerio de Salud, el 97,44 por ciento de los adolescentes infractores de ley ha sufrido maltrato físico y/o psicológico, el 94,85 por ciento ha sido víctima de abandono o negligencia, el 76,9 por ciento ha sido víctima de violencia intrafamiliar y el 57,89 por ciento ha experimentado la indigencia urbana. De allí la relevancia de capacitar a profesionales que trabajan con esta población, dada la alta prevalencia de trastornos mentales existente en estos jóvenes, que es mayor que en la población general de la misma edad. Por ejemplo, este grupo tiene 10 veces mayor riesgo de psicosis, 2 a 4 veces mayor riesgo de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y existe 4 a 5 veces mayor riesgo de depresión en las niñas.

Por su parte, la profesora Vania Martínez, quien enfocó su relatoría en las principales herramientas de evaluación e intervención, y en la generación de protocolos de acción para enfrentar el riesgo suicida, señaló que “este grupo de adolescentes tiene más trastornos del ánimo y estrés postraumático. Además, existe abuso de sustancias y alcohol, y también hay trastornos en la línea del descontrol de impulsos. Por ello es importante un abordaje integral y multidisciplinario del tema y es relevante capacitar a los profesionales que trabajan con estos jóvenes, porque ellos son las personas que podrían darse cuenta de si existe algún riesgo, intervenir a tiempo y comunicarlo al equipo de salud”.

Abordaje en el sistema público de salud

Considerando que el suicidio se trata de un fenómeno complejo y en el que influyen múltiples factores, es que es importante realizar acciones formativas de detección e intervención que permitan actuar de manera oportuna y efectiva. Para ello es de vital importancia que los profesionales de la salud de todos los niveles de atención cuenten con conocimientos actualizados sobre cómo actuar en casos de riesgo.

Considerando este objetivo, es que Vania Martínez y el investigador joven de Imhay, Álvaro Jiménez, llegaron hasta la ciudad de Arica donde, junto a la Seremi de Salud de la región, dictaron una capacitación sobre el tema a profesionales de la red de atención de salud mental de los niveles primario y de especialidad, con el fin de mejorar sus competencias en el abordaje de la conducta suicida en adolescentes.

Andrea Jara Rojas, encargada de salud mental y del programa de prevención del suicidio de la Seremi de Salud de la Región de Arica y Parinacota, valoró la realización de esta capacitación que se alinea con los objetivos del Programa Nacional de Prevención del Suicidio del Ministerio de Salud. “Desde el año 2014 estamos trabajando en la temática, sin embargo, la rotación de profesionales en el sector salud es alta, por tanto, siempre es importante ir capacitando y profundizando en esta importante área. En este sentido, estábamos esperando realizar esta jornada con los profesionales de Imhay dado el trabajo que están realizando en investigación e intervención”, señaló.

“Los participantes de Arica fueron muy activos, aportaron muchas ideas, comentaron las distintas experiencias que han tenido, lo que sin duda enriqueció mucho la jornada. Además, fue muy importante que vinieran desde distintos niveles de atención, porque cada nivel tiene sus particularidades y complejidades específicas que es importante conocer y abordar”, destacó la directora de Imhay.

El ciclo de capacitaciones 2018 sobre abordaje del riesgo y conducta suicida impartido por el Núcleo Milenio Imhay se cerró con una jornada realizada en conjunto con el Departamento de Salud de la Municipalidad de Huechuraba, ocasión en la que asistieron cerca de 50 profesionales médicos, psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y técnicos/as sociales que se desempeñan en la Atención Primaria de Salud y COSAM de la comuna.