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Dra. Vania Martínez: «Gran parte de los factores que influyen en la salud mental son determinantes sociales como la pobreza»

Un estudio internacional conocido este miércoles señaló a Chile como el segundo país más afectado emocionalmente por la epidemia. Al respecto, y entrevistada por radio Cooperativa, la directora de Imhay señaló que «los adolescentes y jóvenes han sido el grupo más golpeado».

Vania Martínez, psiquiatra, directora de Imhay y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, afirmó en Cooperativa que algunos de los factores principales que afectan negativamente la salud mental son «determinantes sociales» como la pobreza y «la brutal desigualdad».

Este miércoles la consultora internacional Ipsos publicó un informe denominado «Un año del Covid-19», que estudió la situación emocional de 21 mil adultos en 30 países. Chile fue el segundo país con más población afectada mental y emocionalmente en comparación con la época prepandemia (56 por ciento), sólo detrás de Turquía (61 por ciento).

«Gran parte de los factores que influyen en la salud mental son determinantes sociales: por ejemplo, la pobreza», dijo la experta, apuntando además que «la desigualdad que hay en nuestro país es brutal», y eso tiene consecuencias psíquicas sobre sus habitantes, que se agravan por la incertidumbre sanitaria, el encierro obligado y la pérdida de normalidad instalados por el coronavirus.

La psiquiatra indicó además que «los adolescentes y jóvenes han sido el grupo más golpeado a nivel mental, porque (la suya) es una etapa en la que se espera que puedan ir cortando lazos con la familia, acercándose más al grupo de pares, estableciendo relaciones afectivas y amorosas, y eso no está ocurriendo de esa manera».

«Hay rituales que ellos (los jóvenes y adolescentes) se han perdido, como la fiesta de graduación, el viaje de estudios y sus primeros días de clases», ejemplificó.

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Directora de Imhay respecto a salud mental en cuarentena: «Tenemos que ser creativos y flexibles sobre cómo ir incorporando las nuevas medidas y a la vez favorecer el desarrollo de niños, niñas y adolescentes»

En entrevista con el programa “Lo que queda del día” de radio Cooperativa, la directora de Imhay y académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, sostuvo que una franja horaria «es una de las medidas que pueden ayudar a la salud mental de niños, niñas y adolescentes y también de sus padres, madres y cuidadores es una franja horaria».

Aquello tomando en cuenta que la actual franja de la mañana «es un horario donde el clima no acompaña y muchos comienzan sus clases a las 8 de la mañana, y significaría que estén antes de eso ocupando la franja horaria», dijo la directora del Núcleo Milenio para Mejorar la Salud de Jóvenes y Adolescentes.

Y considerando las bandas horarias dispuestas para adultos mayores, «pareciera que el horario de 16:00 a 18:00 horas sería buen horario para niños, niñas y adolescentes», apuntó la experta.

Asimismo, es importante evaluar «cómo jugamos con cuidado, y debe haber educación al respecto, cómo se juega en la casa, cómo hacer algo de actividad física en la casa y también tener espacio para poder salir y ver a otros niños (…) es increíble que hay algunos niños que llevan tanto tiempo encerrado que no han visto siquiera a otros niños, y no necesario para que juegan con ellos», expuso.

De todas maneras, la situación actual también supone un desafío para los adultos, que «tenemos que ser creativos y flexibles sobre cómo ir incorporando las nuevas medidas y a la vez favorecer el desarrollo de niños, niñas y adolescentes (…) cómo fomentamos los valores que queremos transmitir y a la vez con la precaución de cuidar la salud», subrayó.

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Manual psicoeducativo ayuda a conocer y abordar los estados mentales de riesgo

Este material, único de su tipo en Chile, está disponible para toda la comunidad, especialmente para pacientes y familias que quieran comprender las alteraciones del pensamiento, los sentidos y las emociones, a través de una mirada preventiva para el desarrollo integral de adolescentes y jóvenes.

“Este manual surge por la necesidad de proveer una educación preventiva con un enfoque positivo, abierto a la comunidad para tratar de anticiparse a ciertas señales de alarma que pueden llevar al desarrollo de enfermedades psiquiátricas más complejas o severas”, señaló el Dr. Pablo Gaspar

La adolescencia es una de las etapas más importantes de la vida y en el desarrollo de las personas. Se trata de un período de crecimiento y transición donde se comienza construir la identidad, existen cambios físicos, conductuales y sociales. Pero también es un momento vulnerable, especialmente para el desarrollo cerebral. Se trata de una etapa donde pueden aparecer los primeros síntomas relacionados a la alteración de los pensamientos, los sentidos y las emociones, los que, sin una detección oportuna, podrían manifestarse a futuro en el desarrollo de una enfermedad psiquiátrica.

En este contexto y con el objetivo de informar y ayudar a la comprensión de estos episodios, muchas veces desconocidos e incomprendidos, el Laboratorio de Psiquiatría Traslacional (Psiquislab) de la Clínica Psiquiátrica Universitaria y el Núcleo Milenio Imhay, desarrollaron una guía gratuita para toda la comunidad, especialmente para pacientes y familias.

Este material psicoeducativo contó con la participación de diversos profesionales del área de la psicología y la medicina, especializados en la temática, además de la Unidad Infanto Juvenil de la Clínica Psiquiátrica Universitaria Uchile. Bajo el nombre de Manual psicoeducativo para comprender los estados mentales de riesgo, este documento fue presentado en la 1ra. Conferencia Internacional de Psicosis, donde tuvo una gran recepción a nivel nacional e internacional.

De acuerdo a la publicación, todos podemos tener alteraciones del pensamiento, los sentidos y las emociones, pero cuando estos comienzan a repercutir en el funcionamiento cotidiano de la persona, en sus estudios, trabajo o relaciones con otras personas, podríamos estar ante la existencia de un estado mental de riesgo o de vulnerabilidad, que hace referencia a niveles de riesgo por el que las personas podrían llegar a desarrollar un trastorno psicótico. Sin embargo, no todas las personas que presentan este estado mental de riesgo llegarán a desarrollar una enfermedad mayor. Por esto se busca intervenir de forma temprana, con el fin de prevenir el inicio de una enfermedad o conseguir un mejor pronóstico y beneficios positivos a futuro.

El Dr. Pablo Gaspar, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile e investigador asociado del Núcleo Milenio Imhay, fue uno de los editores de este material y destaca este hito como un gran avance en el área de la prevención y que en Chile no estaba tan desarrollada.

“Este manual surge por la necesidad de proveer una educación preventiva con un enfoque positivo, abierto a la comunidad para tratar de anticiparse a ciertas señales de alarma que pueden llevar al desarrollo de enfermedades psiquiátricas más complejas o severas”, señaló el académico.

Tras su lanzamiento, el Dr. Gaspar menciona que “se nos acercaron muchos colegas de distintas partes de Chile para entender mejor este tema y ese mismo año, en el segundo semestre se fundó la primera Red Nacional de Psicosis, que reúne a profesionales que trabajan en distintas regiones de Chile con el objetivo de sumar esfuerzos y capacidades para la detección de estados mentales de riesgo y fomentar la creación de programas preventivos”. 

Los contenidos

«Este manual es único en Chile y en el mundo. Hay muy pocas experiencias de materiales gráficos para poder entender los estados mentales de riesgo, además hemos sido referentes para otros equipos de trabajo en diversos países con este material”, indicó la investigadora de Imhay, Dra. Rocío Mayol.

En el manual se abordan diversos temas como el neurodesarrollo en la adolescencia, factores protectores e intervenciones preventivas, consumo de drogas, alteraciones del pensamiento, los sentidos y/o las emociones, entre otros. Todo esto desde un lenguaje cercano y simple basado en evidencia científica y acompañado de diversas gráficas que apoyan la información.

Gaspar afirmó que esta forma de generar el contenido, sigue el planteamiento de colegas australianos que observaron originalmente los estados mentales de riesgo, “ellos plantean que para la detección temprana en personas que tienen ciertos síntomas, se tiene que hacer de una manera preventiva, abierta, positiva y desestigmatizante”, indicó.

“Hoy está más establecido en varios lugares del mundo, que las intervenciones preventivas en psicosis son tan o igual importantes, o incluso económicamente mejores que establecer un tratamiento farmacológico crónico”, agregó.

La investigadora joven de Imhay Rocío Mayol, psicóloga y doctora en ciencias biomédicas de la Universidad de Chile y también editora de este manual, señaló la importancia de visibilizar estos contenidos en el contexto de la pandemia, debido a que gran parte de los factores que están presentes en el documento, como la comunicación, el estrés psicosocial, consumo de drogas y uso de tecnologías, son elementos que debemos tener presentes en este período.

“Debemos poner atención en este contexto porque la modalidad virtual pasó a tener un rol muy importante. Es necesario buscar un equilibro entre el aumento del uso de tecnologías, que puede llegar a afectar la salud mental de las personas, sin perder esta herramienta que nos permite conectarnos con nuestro entorno, sobre todo en situación de confinamiento debido a la emergencia sanitaria”.

Según señala la Dra. Mayol este trabajo multidisciplinario se ha convertido en una oportunidad para que más personas puedan comprender los estados mentales de riesgo, mencionando que “para mí ha sido una gran experiencia porque este manual es único en Chile y en el mundo. Hay muy pocas experiencias de materiales gráficos para poder entender los estados mentales de riesgo, además hemos sido referentes para otros equipos de trabajo en diversos países con este material”.

El manual está disponible en línea de forma gratuita , también puedes revisar el video sobre los Estados Mentales de Alto Riesgo desarrollado por el Psiquislab, el centro de investigación en ciencias cognitivas de la Universidad de Talca y el Fondecyt n°11190673.

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Conversatorio Fech: Salud mental en pandemia y en la universidad

En el marco de la semana mechona organizada por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Fech, nuestra directora, Dra. Vania Martínez, conversó sobre «Salud mental en pandemia y en la universidad: Sobrellevar la actividad académica en contexto crisis».

Ve el video a continuación:

 

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Vania Martínez y salud mental: «Las políticas públicas son fundamentales»

La directora de Imhay, Dra. Vania Martínez, fue entrevistada sobre salud mental y fatiga pandémica en el programa Palabra Que Es Noticia de radio Futuro conducido por Andrea Moletto y Antonio Quinteros.

La Dra. Martínez, también académica de Cemera de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile comenzó diciendo: «Llevamos un año ya, pero hay que recordar que veníamos del estallido social que ya había afectado la salud mental de muchas personas. No nos pilló en buen pie y luego de un año sigue la incertidumbre: como nos ha afectado, los fallecimientos, los duelos, la precariedad laboral y económica. Todo esto, hace que la sensación de cansancio y fatiga física y mental nos afecte de mayor manera y de distinta manera».

«La población adolescente e infantil ha sido la más afectada. Ellos están en una etapa en la que quieren mayor autonomía, hacer más vida social».

¿Qué hacer al respecto?

En cuanto a lo individual, lo que cada uno puede hacer es incluir espacios de recreación y de ocio, que son importantes. Ojalá la actividad física no se deje de lado. La autoridad ha propuesto un horario y sería una recomendación aumentar ese horario, sumado a tener una alimentación saludable. Informarse pero no sobre informarse para no agobiarse. Evitar la automedicación y consumo excesivo de alcohol y drogas. Un factor protector es tener redes de apoyo con los otras personas y pedir ayuda si lo necesita».

Palabras de Vania Martínez

Vania Martínez aseguró que: «La fatiga pandémica se expresa con cansancio, quizá hay menos energía, mayor dificultad para concentrarse. Puede haber alteraciones del sueño y eso afecta nuestra calidad de vida. Hay que consultar y pedir ayuda si hay insomnio, demasiado cansancio en el día, que no permite trabajar o estudiar adecuadamente. Algunas personas han atribuido esta fatiga a la vacuna, pero lo más probable es que sea la fatiga pandémica. Las políticas públicas son fundamentales. Se ha puesto mucho foco en el compromiso individual, pero hay que tener también compromiso familiar, comunitario y la autoridad tiene un rol fundamental».

Esto no es todo, señaló que: «El tema de la comunicación de riesgo, que es el como la autoridad comunica la información cuando se habla, por ejemplo, que hubo una fiesta clandestina, un matrimonio, un culto religioso; es porque no ha habido esa comunicación específica para cada grupo de riesgo. Probablemente tiene que ir de la mano de sanción y regulación, pero también apelar al compromiso de las comunidades. Hay documentos sobre comunicación de riesgo que da ciertas directrices de los lenguajes que no debiéramos utilizar, lenguajes que alarman a la población pero que no llaman a ser parte de los compromisos. Si queremos llega a los jóvenes, es poco probable que ellos ese enteren por la televisión. Ellos se comunican con sus pares por redes sociales; entonces como llegas con esos mensajes es parte de los desafíos que hay que tener en cuenta. Es distinto, dependiendo de la población».

Finaliza asegurando: «Con respecto a otros países, tenemos una hoja de ruta en cuanto a salud mental. Hay una oferta del Gobierno con esta plataforma saludablemente y el fono salud responde y el hospital digital. Lo importante es reconocer que se necesita ayuda. Así se comienza a salir de esta situación. Ese es un paso muy importante, sobre todo cuando hay estigma en materia de salud mental, sobre todo los hombres a quienes se les hace difícil pedir ayuda».

Escucha la entrevista:

 

Publicación original AQUÍ

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Dra. Vania Martínez acusa «deuda» en comunicación de riesgo: «Es importante para enfrentar fatiga pandémica»

Revisa la entrevista realizada por Emol TV  a la psiquiatra infantil y del adolescente, académica de la Universidad de Chile, directora del Núcleo Milenio Imhay y miembro de la Red Salud Mental es Salud, quien se refirió al impacto en la salud mental de las personas en el contexto de nuevas cuarentenas y restricciones impuestas por la autoridad sanitaria.

«Creo que  hay una deuda en cuanto a la comunicación de riesgo  en estos momentos para llegar a los distintos grupos de edad, para las distintas personas, porque es distinto el mensaje para una persona que está en la ciudad que en las regiones urbanas».

«Cómo se llega con mensaje para los jóvenes. En eso ha habido una deuda que se llama la comunicación de riesgo, que es muy importante también para enfrentar la fatiga pandémica. Cómo llegamos con estos mensajes, que en el caso de los jóvenes, tienen que ser mensajes cercanos a ellos y por canales en los que ellos se informan, que no es por televisión, sino que más a través de las redes sociales , a través de otros jóvenes». 

Pincha en la imagen para acceder al video.

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30 de marzo: Día Mundial del Trastorno Bipolar

Esta fecha busca sensibilizar a la población sobre esta enfermedad mental severa que puede manifestarse a través de cambios inusuales en el estado de ánimo y que aún sigue estando rodeada de estigmas. En Chile, se estima que 2 de cada 100 personas padece este trastorno.

«En general, las personas que presentan esta enfermedad pueden tener entre 5 y 10 años de retraso en el inicio del tratamiento o en el diagnóstico», señala la psiquiatra e investigadora de Imhay, Dra. Francesca Borghero.

El Día Mundial del Trastorno Bipolar se conmemora a partir del natalicio del pintor holandés Vincent Van Gogh, uno de los artistas más influyentes del mundo, quien fue póstumamente diagnosticado de padecer probablemente un trastorno bipolar.

¿El objetivo? Mejorar la conciencia sobre esta enfermedad y reducir el estigma social asociado a su diagnóstico y tratamiento. A través de esta conmemoración se busca proporcionar información sobre este trastorno a la comunidad y comprender la importancia de un diagnóstico oportuno.

El trastorno bipolar, de acuerdo a la definición descrita por el Ministerio de Salud, es una enfermedad mental grave, crónica, que afecta los mecanismos de regulación del estado del ánimo en el cerebro. “Limita la funcionalidad de los pacientes, implica una enorme carga socioeconómica y está asociada a una alta morbilidad y mortalidad por lo que es fundamental su diagnóstico y tratamiento precoz”.

Para saber más acerca de esta enfermedad, conversamos con Francesca Borghero, psiquiatra infantil y del adolescente e investigadora joven de Imhay, quien es experta en el tema y una de las autoras de la Guía para Pacientes y Familiares “Conociendo el Trastorno Bipolar”, documento elaborado por el Ministerio de Salud y la Sociedad Chilena de Trastornos Bipolares (SOCHITAB).

La Dra. Borghero detalla que esta enfermedad se manifiesta, en algunas oportunidades, con episodios de profunda tristeza, desánimo e infelicidad, denominados fases o episodios depresivos. Estos se alternan con otros episodios muy distintos, como exaltación del estado de ánimo, euforia, energía excesiva, irritabilidad e incluso delirio. A estos se les llama episodios maníacos o hipomaníacos, según su intensidad y duración.

De acuerdo con la Guía para Pacientes y Familiares Conociendo el Trastorno Bipolar, “Quienes presentan un trastorno bipolar, experimentan cambios de ánimo poco comunes, estos, por lo general tienen cierta persistencia y duración por varios días, pudiendo acentuarse a tal punto que producen repercusiones negativas y problemas tanto para ellos mismos como para las personas que los rodean”.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este trastorno afecta a alrededor de 45 millones de personas en todo el mundo. En el caso de Chile, se estima que el trastorno bipolar afecta a 2 de cada 100 personas, y si se considera el espectro de trastornos bipolares, esto puede llegar a 5 de cada 100 personas.

«Estas cifras tienen relación cuando uno mira dentro del espectro en general, que no son criterios tan estrictos como sólo la manía o trastorno bipolar I y II, sino que involucra incluso los trastornos bipolares no especificados y la ciclotimia (donde la persona tiene episodios recurrentes síntomas de hipomanía junto con varios periodos de estado de ánimo), que está también dentro de estas fluctuaciones de ánimo», explicó la Dra. Borghero.

Esta es una condición que afecta por igual a hombres y mujeres, etnias, culturas o nivel socioeconómico. La Dra. Borghero afirmó que, por lo general el diagnóstico se hace cuando ya hay sintomatología más clara en la adolescencia y en los jóvenes. De hecho, la edad promedio de inicio de esta enfermedad es entre los 18 y los 20 años, y la mayoría de las personas experimentan el primer episodio antes de los 40 años.

“Lo que sí está descrito en la literatura es que en general las personas que presentan estos trastornos o esta enfermedad pueden tener entre 5 y 10 años de retraso en el inicio del tratamiento o en el diagnóstico», señaló la investigadora.

Red de apoyo

La familia o el entorno de las personas que tienen esta enfermedad son determinantes como red de apoyo. Muchas veces son los que se hacen cargo de sus cuidados y se convierten en los principales agentes de cambio para acompañarlos en el tratamiento y curso de la enfermedad.

La Dra. Borghero indica que este trastorno, por lo general, tiene un componente biológico muy importante, cuyo factor de riesgo principal es tener un familiar en una línea directa con esta condición.

“En población adolescente, sobre todo cuando uno explora en la evaluación clínica, la familia es un elemento muy importante en el diagnóstico, ya que actúa como informante de los síntomas. Esto, porque una persona que está presentando un episodio de manía o hipomanía le es muy difícil tener esa conciencia de la enfermedad. Pero, por lo general, hay un otro que sí se da cuenta de estos cambios en la persona, por muy sutiles que parezcan”, agregó.

Mitos sobre el trastorno bipolar

1.- “Toda persona con Trastorno Bipolar cambia constantemente entre un estado de manía y uno de depresión”
Falso: El objetivo del tratamiento apunta a que las personas con Trastorno Bipolar puedan alcanzar un importante periodo de su vida con un ánimo o fase estable, lo que se conoce como eutimia, evitando nuevos episodios de inestabilidad anímica o recaídas.

2.- “La falta de litio en el cuerpo produce la enfermedad”
Falso: Este elemento químico no está presente de forma natural en nuestro cuerpo. El litio se utiliza como tratamiento en dosis monitoreadas para ayudar a reforzar los mecanismos para estabilizar el ánimo, protege a las neuronas y disminuye el riesgo suicida. Por lo cual es útil tanto en las fases depresivas, en las de exaltación, como en las fases de estabilidad de la enfermedad.

3.- “Si tiene cambios de ánimo repentinos, es bipolar”
Falso: El término “bipolar” se ha popularizado en los últimos años en nuestro lenguaje. Es frecuente escucharlo en expresiones entre amigos e incluso compararlo con una característica asociada a la astrología, para hacer referencia a alguien que pasa de la risa al llanto, que un día está alegre y al siguiente no o que tiene cambios de humor repentinos.

Esta acepción poco tiene que ver con el trastorno afectivo bipolar y, en cambio, aumenta el estigma sobre quienes la padecen, dificulta su diagnóstico y tratamiento, al considerarse como algo sin importancia.

4.- “Las personas con trastorno bipolar no pueden llevar una vida normal”
Falso:
Las personas con trastorno bipolar pueden llevar una vida normal si el diagnóstico es oportuno y se vincula con un tratamiento multidisciplinario.

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Entrevista en Milenio al aire: Ingreso a la universidad y salud mental

Nuestras investigadoras Dras. Vania Martínez y Ana Barrera fueron entrevistadas en la sección «Milenio al aire» de Radio Universidad de Chile, donde conversaron sobre «Educación superior, pandemia y salud mental», cómo enfrentar un nuevo año académico y se refirieron al por qué las estudiantes mujeres reportan mayores niveles de sintomatología depresiva y ansiosa en este contexto sanitario.

Ve la entrevista a continuación:

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Charla: Ciberacoso en adolescentes y jóvenes

Organizada por el Hospital Digital y la Oficina de Salud Integral de Adolescentes y Jóvenes del Departamento de Ciclo Vital, DIPRECE, Minsal, y a propósito de una nueva conmemoración del Día Nacional contra el Ciberacoso, se transmitió esta actividad donde participó como panelista la directora de Imhay, Dra. Vania Martínez.

El Día Nacional contra el Ciberacoso, se conmemora cada 14 de marzo con el objetivo de promover una sana convivencia escolar y un uso responsable de las tecnologías entre los jóvenes del país.

Revisa el video a continuación:

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Ingreso a la educación superior, pandemia y salud mental: estudiantes mujeres reportan mayores niveles de sintomatología depresiva y ansiosa

Las y los jóvenes son uno de los grupos de la población que, según estudios, ha registrado mayores problemas de salud mental durante la pandemia. Y es que el ingresar a la educación superior si bien ya significa un desafío, más lo es ahora en un contexto de crisis sanitaria donde se debe conectar con un entorno académico diferente, a distancia y con un nuevo grupo de pares a través de las pantallas.

Resultados de la encuesta online de salud mental #enlaUvamosjuntxs, aplicada por Imhay a estudiantes de primer año de la Universidad de Chile el año pasado, sugieren que los efectos adversos de la pandemia sobre la salud mental podrían estar impactando en mayor medida en el grupo de jóvenes universitarios/as que en la población general, especialmente en las estudiantes mujeres, quienes presentaron significativamente mayores niveles de sintomatología depresiva y ansiosa.

«Sabemos que la edad en la cual están los jóvenes en la universidad es una edad de mayor riesgo para inicios de problemas de salud mental. El 75% de los problemas de salud mental de las personas adultas, presenta su primer episodio antes de los 24 años”. comenta la directora de Imhay, Dra. Vania Martínez.

A un año de la pandemia, las y los estudiantes han debido enfrentar diversos desafíos en torno a la educación a distancia, adaptando nuevas formas para aprender y relacionarse. Una tarea que no ha sido fácil debido al confinamiento, impactando tanto a nivel emocional como sanitario.

De acuerdo con el documento “Universidades: modalidad actividades académicas primer semestre 2021” realizado por la Subsecretaría de Educación Superior del MINEDUC, sólo 5 de las 43 instituciones participantes del Sistema de Acceso han planificado realizar clases presenciales. El resto de las universidades han declarado que durante el primer semestre ofrecerán docencia 100% a distancia, algunas actividades académicas prácticas de modo presencial o bien, que implementarán formas híbridas o mixtas de enseñanza.

Gran parte de los estudiantes que salieron de 4º medio el 2020, hoy ingresan a la educación superior nuevamente de manera remota, con el desafío de conectar en un entorno académico a distancia y con un nuevo grupo de pares a través de las pantallas.

La Dra. Vania Martínez, académica de CEMERA de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y directora del Núcleo Milenio Imhay, afirma que, de todos los grupos de la población, los jóvenes son una de las poblaciones con mayores problemas de salud mental en pandemia. Además, la época universitaria coincide con un período en el que se desencadenan la mayoría de los trastornos mentales, por lo que ejercer acciones de promoción y prevención de este tipo de enfermedades se vuelve fundamental para los establecimientos de educación superior.

“Se ha demostrado en estudios internacionales que ha aumentado la prevalencia de problemas de salud mental en jóvenes respecto a los datos registrados antes de la pandemia. Por otra parte, sabemos que la edad en la cual están los jóvenes en la universidad es una edad de mayor riesgo para inicios de problemas de salud mental. El 75% de los problemas de salud mental de las personas adultas, presenta su primer episodio antes de los 24 años”, explicó la Dra. Martínez.

Impacto del COVID-19

Para la Dra. Ana Barrera, investigadora joven de Imhay, uno de los grandes impactos que han enfrentado las y los estudiantes en el último tiempo ha sido la incertidumbre, pudiendo generar dificultades en su desarrollo académico y social.

En junio del año pasado se dieron a conocer los resultados de “#PulsoEstudiantil”, primer estudio independiente para entender cómo el COVID-19 ha impactado la vida de los estudiantes de educación superior en Chile, iniciativa liderada por ex alumnos de la Universidad de Chile. En la encuesta desarrollada en alianza con la Fundación para la Confianza y el Centro Tecnológico UCampus, participaron 2.650 estudiantes de más de 100 carreras en 15 regiones del país.

De acuerdo con las cifras del estudio, el 84% de estudiantes de primer año declara que la modalidad virtual no ha beneficiado su aprendizaje. Además, se refleja que, del total de encuestados, el 74% declara una mayor dificultad para mantener el ritmo de estudio y un 66% tiene problemas con administrar el tiempo de forma personal.

Para la Dra. Ana Barrera, académica del Departamento de Psicología de la Universidad Católica de Temuco e investigadora joven de Imhay, uno de los grandes impactos que han enfrentado las y los estudiantes en el último tiempo ha sido la incertidumbre, pudiendo generar dificultades en su desarrollo académico y social.

“La incertidumbre es uno de los grandes factores a considerar si sumamos el estallido social y en seguir en pandemia sin saber hasta cuándo. Esto genera ansiedad, dificulta la capacidad de planificación y nos exige que seamos flexibles. No todas las personas tienen la capacidad de hacer frente a la incertidumbre de la misma forma, sobre todo las que son más planificadas. Si algo nos ha enseñado la pandemia y el confinamiento es que las decisiones pueden cambiar, que hay cosas que están dentro de nuestro control y otras que no”, comentó la académica.

Acompañamiento Institucional

Los establecimientos de educación superior han debido adaptarse para generar nuevos mecanismos de acompañamiento tanto a lo largo de la vida universitaria como en la transición colegio-universidad, algunos han optado por tour virtuales de las facultades para estudiantes de primer año o la telemedicina en el caso de estudiantes que ya están en la educación superior.

La Dra. Barrera destaca el rol que cumplen las universidades en este proceso, adecuando los servicios y apoyos estudiantiles a un formato online. “Es importante que a un año de la pandemia podamos consolidar ciertos mecanismos y seguir probando nuevas formas de llegar a las y los estudiantes que se ven imposibilitados de acceder a estas ayudas por falta de conectividad”, agregó.

En la búsqueda de brindar un mejor acompañamiento durante la etapa universitaria, la iniciativa denominada #enlaUvamosjuntxs, mediante una encuesta dirigida a estudiantes de primer año, busca evaluar la salud mental de las y los estudiantes durante su carrera universitaria.

Este proyecto forma parte de una alianza global por parte de The WHO World Mental Health International College Student Initiative (WMH-ICS) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es liderado a nivel mundial por la Universidad de Harvard. Actualmente se encuentran participando diversas universidades de 18 países, en los cinco continentes.

El año pasado, la Universidad de Chile fue la primera en incorporarse a esta iniciativa y el proceso de aplicación fue liderado por la Dra. Vania Martínez. “Lo que buscamos con este proyecto es generar en un mediano plazo estrategias para poder proteger y promover la salud mental”, señaló.

La encuesta en línea de salud mental #enlaUvamosjuntxs fue respondida por 2.411 estudiantes mayores de 18 años de primer año de la Casa de Bello. Dentro de los resultados se encontraron que 3 de cada 4 estudiantes reportaron que su estado de ánimo es peor o mucho peor en comparación con el contexto pre-pandémico. Las estudiantes mujeres presentaron significativamente mayores niveles de sintomatología depresiva y ansiosa, y reportaron de forma significativa una mayor percepción de empeoramiento del estado de ánimo en contexto de pandemia. “Los hallazgos de este estudio refuerzan la necesidad de implementar intervenciones y estrategias orientadas a favorecer una mejor salud mental de los estudiantes universitarios en Chile”, indica la directora de Imhay.

En cuanto a las experiencias negativas relacionadas con la pandemia, las dificultades para acceder y seguir clases online, los problemas con familiares y amigos, y los problemas de concentración para estudiar y en las actividades cotidianas, se asociaron significativamente con mayor puntaje en las escalas de sintomatología depresiva y ansiosa.

El 2021 se incorporan a la iniciativa cuatro nuevas Instituciones de Educación Superior durante el primer semestre: Universidad Austral, Universidad de Talca y Universidad de Los Andes, instituciones albergantes de Imhay; por último, la Universidad de O’higgins.